Mal de Altura

 


Los síntomas comprenden dolor de cabeza, cansancio, náuseas o pérdida de apetito, irritabilidad y, en casos más graves, dificultad respiratoria, confusión e incluso coma.

El médico diagnostica los males de altura basándose principalmente en los síntomas.

El tratamiento puede incluir reposo, descender a una altitud más baja y en algunas ocasiones tratamiento farmacológico, administración de oxígeno adicional o ambas cosas.


Estos trastornos pueden prevenirse ascendiendo de forma gradual y a veces tomando medicación.

Las personas que padecen diabetes , enfermedad de las arterias coronarias y enfermedad pulmonar obstructiva crónica leve (EPOC) no presentan mayor riesgo de sufrir mal de altura. Sin embargo, esas personas pueden sufrir dificultades provocadas por dichos problemas médicos crónicos a altitudes elevadas, como consecuencia de los bajos niveles de oxígeno en la sangre (hipoxemia). La buena forma física no protege contra el mal de altura. El asma generalmente no parece empeorar en las grandes alturas. Así mismo, una estancia de unas semanas en alturas por debajo de 3000 m no parece ser peligrosa para la mujer embarazada ni para el feto.

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